Para
ello, sólo hace falta tener instalado en el ordenador desde
el que se va a realizar la conexión un software llamado WD
Anywhere access, desarrollado para este fabricante por MioNet. Cuando
el usuario quiere conectar desde otra ciudad, por ejemplo, con su
disco duro de casa, sólo tiene que iniciar la aplicación.
Ésta se comunica con un servidor independiente que, tras
comprobar la autorización, pone a su vez en contacto al disco
y al ordenador directamente y sin intermediarios, mediante una conexión
P2P (de punto a punto) que además está cifrada.
A partir de ese momento, el contenido del disco
duro de red aparece en el explorador de Windows como si estuviese
conectado allí mismo, y el usuario puede trabajar directamente
con sus ficheros, sin necesidad de descargarlos al ordenador. Y
si se accede a Internet desde un lugar donde la aplicación
no esté instalada (un cibercafé, por ejemplo), también
tiene a su disposición una página web que le permitirá
acceder al disco a través de ella, tras introducir su nombre
de usuario y su contraseña. Eso sí, la fluidez del
manejo de ficheros dependerá del ancho de banda de las dos
conexiones, la que esté utilizando el usuario y aquella a
la que esté enganchada el disco de red.
Western Digital ofrece además con este producto un servicio
que, por 60 dólares al año (unos 44 euros al cambio
actual), permite utilizar el disco duro para que actúe
como servidor en una conexión de escritorio remoto. O lo
que es lo mismo: en este servicio el usuario podrá, no
sólo navegar por el contenido del dispositivo desde cualquier
parte del mundo, sino también abrir una ventana directa
al PC de su casa, manejándolo directamente y como si se
encontrase allí. ¿Para qué? Pues para abrir
el programa de correo en el PC de su casa, por ejemplo, aunque
esté a miles de kilómetros de distancia.
Fuente.: El Pais Tecnologia.
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